Foro Romano

Antiguamente, el Foro era un área pantanosa. Fue solo a finales del siglo VII a.C., tras la recuperación del valle, cuando el Foro Romano comenzó a tomar forma, destinado a seguir siendo el centro de la vida pública durante más de un milenio.

Con el transcurso de los siglos, se fueron construyendo varios monumentos: primero, los edificios para actividades políticas, religiosas y comerciales y posteriormente, durante el siglo II a.C., las basílicas civiles, donde se desarrollaron las actividades judiciales. Ya a finales de la época republicana, el antiguo Foro Romano se había vuelto insuficiente para desempeñar la función de centro administrativo y de representación de la ciudad.

Las diversas dinastías de emperadores no hicieron más que añadir prestigiosos monumentos: el Templo de Vespasiano y Tito y el de Antonino Pío y Faustina, dedicados a la memoria de los emperadores divinizados, y el monumental Arco de Septimio Severo, construido en el extremo occidental del Foro en el 203 d. C. para celebrar las victorias del emperador sobre los partos.

La última gran intervención fue la que llevó a cabo el emperador Majencio en los primeros años del siglo IV d.C., cuando erigió el templo dedicado a la memoria de su hijo Rómulo y la imponente Basílica en la colina de la Velia. El último monumento construido en el Foro fue la Columna, erigida en el 608 d. C., en honor al emperador bizantino Focas.

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