El proyecto SPECTIO

Quienes visitan el PArCo por primera vez se sorprenden positivamente ante el verde y el gran número de plantas y flores que en todas las estaciones le dan color. Un verde que desde hace siglos es el hogar de una nutrida fauna compuesta por pequeños mamíferos, reptiles, insectos y, sobre todo, aves que seguramente son las más vistas y fotografiadas. Con la caída del Imperio romano, con el progresivo abandono del valle del Foro y del monte Palatino y con la expansión de la vegetación espontánea entre las ruinas, los nuevos huertos y jardines, el área empezó a repoblarse con animales que consideraban el hábitat creado en ese nuevo paisaje, situado a orillas de la ciudad, lo suficientemente tranquilo para vivir.

Y así, de acuerdo con la gran atención del parque por sus aspectos naturalistas, por iniciativa del Servicio de Educación Didáctica y Formación, a principios de 2020 se puso en marcha el proyecto SPECTIO, con el objetivo de observar y estudiar las costumbres de la fauna y, sobre todo, de las aves locales para valorizar este patrimonio naturalista y darlo a conocer mediante publicaciones específicas, talleres didácticos, visitas temáticas guiadas y publicaciones en las redes. El primer acto fundamental del proyecto fue la firma del protocolo de colaboración con Ornis Italica, asociación sin fines de lucro ya activa desde hace unos años en el PArCo para monitorizar la vida de las gaviotas.

A partir de marzo de 2020, durante la explosión de la pandemia, en todo el mundo se observaron reacciones particulares de la fauna selvática ante el cambio de las costumbres impuesto al hombre por la difusión de la COVID-19. Un fenómeno de inmovilización y reducción de la presencia del hombre en un gran número de puntos del planeta (como en el caso del PArCo) nunca visto desde hace décadas y para el que se ha pensado acuñar el término específico de “antropausa.  Aunque generada por una contingencia extremadamente dramática, se trata sin lugar a dudas de una ocasión única para analizar de manera simultánea en todo el mundo una serie de fenómenos de gran interés para el estudio del impacto del hombre en la fauna selvática.

Hasta tal punto que, promovida por la Bio-Logging Society, se inició la COVID-19 Bio-Logging Initiative para estudiar los comportamientos animales a través de la recogida de datos masiva y a amplia escala, con objeto de evaluar el peso de la acción del hombre sobre la naturaleza cuando las actividades humanas se interrumpen. El PArCo está participando en esta iniciativa gracias al interés y el esfuerzo de Ornis Italica, que se ocupa de recoger los datos en campo y de reelaborarlos, con la coordinación del Servicio de didáctica y la cooperación indispensable del personal del PArCO, valioso por sus avisos y sus fotos.

Las personas interesadas podrán consultar en esta página toda la información actualizada y las novedades sobre el desarrollo del proyecto, cuyo adelanto se publica en las cuentas de las redes sociales del PArCo.

 

1) La gaviota Emilio
Ornis Italica monitoriza las gaviotas “residentes” en el PArCo desde 2017, gracias a la aplicación de pequeños rastreadores GPS en el lomo. Entre los resultados más curiosos destaca, sin lugar a dudas, la historia de Emilio, así llamado por construir su nido en la basílica Emilia del Foro Romano. En julio de 2019 y 2020, Emilio emprendió un viaje de 750 km hacia el norte y tras atravesar los Alpes pasó unos meses en el lago de Constanza en Suiza. En invierno, listo para la nueva temporada de reproducción, regresó a la basílica Emilia en el corazón de Roma.
El siguiente mapa muestra todos los vuelos efectuados hasta el momento por las seis gaviotas monitorizadas, gran parte de los cuales se limita al centro de la ciudad de Roma.

 

 

2) El colirrojo tizón que llega del frío
Entre los habitantes más comunes del PArCo se encuentra el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Con frecuencia podemos verlo volar en busca de insectos, con su cola roja como una flecha en contraste con el gris oscuro del cuerpo de los machos. Si prestamos atención podemos ver un anillo metálico en una de las patas: un identificador aplicado por los ornitólogos que recogen datos sobre las aves migratorias y no migratorias.
Pues bien, ¡gracias al anillo hemos descubierto que este pájaro viene de Hungría! Probablemente, tras un verano en el norte de Europa, necesitaba pasar el invierno en un clima más suave y eligió el PArCo para disfrutar de su protección y de buenas comilonas durante los meses más fríos.

 

 

3) El mochuelo del Coliseo
El mochuelo ya con su nombre científico –Athene noctua– nos hace recordar los mitos griegos, en los que este pequeño estrigiforme representaba las virtudes de la sabiduría, las artes y la ciencia. En la transposición romana del mito, el búho se encarna en la diosa Minerva y las connotaciones son muy similares a las griegas: se le atribuyen valores relacionados con el arte, el conocimiento, el comercio y la poesía.
Sin embargo, para los egipcios el búho representa la oscuridad y el paso de la luz a la noche, una especie de metáfora de la traslación del mundo de los vivos al de los muertos.
Y en una noche romana, entre los vestigios del anfriteatro Flavio, se oye la llamada y se observa un perfil a contraluz. El mito del pequeño y atractivo búho deja de materializarse como una entidad filosófica y se convierte en una forma viva: un revoltijo de plumas, emboscadas y vida.

 

 

4) El halcón peregrino
Paseando a finales de invierno entre el Circo Máximo y los Foros Imperiales era imposible no notar las danzas aéreas de una pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus). Tras avistar varias veces el macho y la hembra sobre la pared del Estadio Palatino y tras una observación atenta, pudimos identificar un posible punto de nidificación en una ventana entre los ladrillos. La apertura por los dos lados no parecía el lugar ideal y sin embargo el comportamiento de los adultos era el de una pareja en reproducción. La reciente observación de un joven halcón junto a la pareja confirmó, casi con total seguridad, la nidificación.

 

 

¿Por qué “Spectio”?

La spectio, en la Roma de los orígenes, era la observación ritual del vuelo de las aves y de otros fenómenos que permitían tomar los auspicios, es decir, predecir el futuro. Para respetar el ritual, la spectio tenía que llevarse a cabo en un espacio sagrado específico, el auguraculum. Se desconoce su forma arquitectónica, siempre que tuviese una, puesto que es posible que fuera simplemente un área sagrada inaugurada, es decir, orientada respecto a los puntos cardinales, quizá sobre un plano elevado.

La spectio más famosa de la historia es probablemente aquella en la que se desafiaron Rómulo y Remo para decidir en qué monte fundar la futura Ciudad Eterna, el primero situándose en la auguratoriumen un punto a sureste del Palatino y el segundo en el Aventino.

Por eso nos ha parecido natural llamar así a nuestro proyecto de observación de los animales y, en especial, de las aves.
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SPECTIO
Dirigido por Andrea Schiappelli. Textos de la página web: Andrea Schiappelli, Giacomo Dell’Omo y Valeria Jennings.
Foto e infografía: Gianluca Damiani, Andrea Benvenuti; Archivo PArCo (sección Galería).
correo electrónico: pa-colosseo.didattica@beniculturali.it
tel. mov. 331.6739888
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Galería

 

Foto Archivio PArCo (D. Garritano, M. Iacono, C. Maggiore, M. Menichetti, S. Murrone, B. Nazzaro, M.G. Picca, A. Pujia, L. Rieti, M. Subissi)